Psicologeándome: la victimización por traición o viceversa
Es un sentimiento curioso cuando sabes exactamente lo que te pasa por la cabeza y conoces cómo respondes a una situación, y todo ese caos desordenado que antes parecía indomable ahora rezuma algún atisbo de lógica, como son las dinámicas familiares. Pero lo más curioso de todo es cuando estás dentro de esa dinámica y consciente de lo que está ocurriendo en un preciso instante, dentro y fuera de tu cabeza, y aun así no puedes evitar caer en la misma tendencia de siempre.
Porque incluso cuando logras evitarlo, parece que no lo has evitado porque es tan frecuente que la gente ni lo ve, ni lo quiere ver y asumen que no va a ocurrir, ese algo diferente, asumen que pasará lo de siempre y actúan en consecuencia. Y cuando te enteras de esa suposición, que parece inofensiva, y que parece tan poco evitable como que el viento sople, pero que no ha ocurrido en esta precisa ocasión, se enciende en tu interior el pensamiento de traición propio de una posición de víctima, a la que se le ha infligido tal daño dando por hecho que iba a actuar de cierta manera aunque luego no haya sido así, que se hace impensable el poder no explotar.
Pero es eso ¿no? Es la víctima en mí diciendo "Oye, ¿pero qué te crees que haces, hablando así de mí, pensando así de mí? Y diciendo esas sandeces... con lo que me ha costado llegar hasta aquí, ¿es que no lo ves? Claro que no lo ves, ¿cómo lo vas a ver? Siempre seré la misma loca que pega voces porque nadie la entiende ni la quiere entender."
Y al final lo que podía haber seguido siendo una conversación más o menos incómoda y un poco forzada se convierte en un apasionado monólogo sobre el ultraje perpetrado y la indefensión de no sentirse diferente, ni parecerlo, y con ello el no poder cambiar lo que los demás piensan de tí, aunque tú hayas cambiado.
Y es que hay veces que se olvida lo más importante de todo esto, y es que el cambio es por y para una misma y no para los demás, si los demás se alzan contigo y podéis ayudaros mutuamente, bienvenido sea, pero mientras mi mente yazca en calma y pueda interactuar con la vida de la manera más apacible, yo habré ganado ese cambio hacia mejor y habré avanzado en mi camino.
Y es que cuando se es víctima nunca se puede dejar de ser, a no ser que una se dentenga a mirarse y a pensar en si merece la pena toda esa traición sentida, porque los demás no lo van a ver igual y nunca la van a enmendar.
Así que es papel de una misma dejar de percibirla cuando puede no ser así. Igual que unos piensan unas cosas, yo puedo pensar otras, por lo que toda percepción es alterable y alterada, y ha de alterarse para el bien de uno mismo y de los demás, a poder ser, en otras palabras, para asegurar el menor coste y mayor beneficio para ti y aquellos colindantes.
Gracias por dejarme verter este discurso, me ha ayudado a ver con claridad,
mi posicionamiento y el desplazamiento que está en mi mano conseguir hacia mi bienestar.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario