Presentación: Una bonita idea
Vivimos unos tiempos complejos, que seguro harán eco en los libros de historia no dentro de tanto tiempo, unos 20 o 30 años como mucho, porque el cambio se palpa. No solo me refiero a los bruscos cambios de estaciones que estamos ya experimentando, ni a la crisis pandémica que no parecemos poder dejar atrás, más bien hablo de todo ello y de mucho más, culminando en la agitación social que se respira desde hace un par de años. Esta ya se veía venir desde hacía tiempo pero parece como si el esfuerzo que estábamos haciendo por entendernos se nos escapara de entre los dedos y ni siquiera quisieramos intentar aferrarlo. Esta desgana cobra más fuerza gracias a que cada vez es más difícil perseguir mi sueño, ya que me siento invalidada por el entorno social y, sobretodo laboral, en el que estoy inmersa. Como psicóloga, mejor dicho, graduada en psicología, es difícil mantener la fe en que estás haciendo lo que quieres hacer cuando hay trabas a cada paso del camino, y es aun más difícil cuando después de una crisis social y de salud como esta, la perspectiva de futuro se nubla más. Porque ¿qué hay más importante que la salud personal y la de otros, ya sea física o mental -que para mí son lo mismo, por cierto-?
Por mi parte, yo lo siento así, como si no tuviera ganas de seguir esforzándome para comunicarme y hacerme entender por los demás, pero soy demasiado idealista para rendirme, aunque me cueste. Lo que resulta en que me impaciente, me enfade y despotrique mucho sobre todo y sobre nada. La frustración me invade, y como que parece que no quiere dejarme ir. Pero algo dentro de mí me dice que aguante, que se irá apaciguando la catástrofe.
De ahí, de esa voz esperanzadora y dulce que me anima a no dejarme llevar por la marea negra, surge esta idea. Una idea para buscar abrir canales de comunicación entre todos y sobretodo de comprensión sobre las sensaciones más asfixiantes y arrolladoras que parecen acechar ahora en la vida post-cuarentenas. Y por supuesto, en parte con el objetivo egoísta de emplearla como herramienta de depuración emocional, porque necesito contar lo que siento, de lo contrario me comería. Y creo que no soy la única que puede sentirse así, o de forma parecida. Por lo que me gusta pensar que esto puede ser un soplo de aire reconfortante para los que necesiten sentir que están menos solos en toda esta incertidumbre caótica.
Mi propósito con este blog es el de comunicar, a veces emociones dañinas, y también soñadoras, con las que poder transformar mis días y espero que los vuestros, hacia algo más claro y bonito, que refuerce el pensamiento de que podemos mejorar y estamos en proceso de hacerlo.
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