Vivimos unos tiempos complejos, que seguro harán eco en los libros de historia no dentro de tanto tiempo, unos 20 o 30 años como mucho, porque el cambio se palpa. No solo me refiero a los bruscos cambios de estaciones que estamos ya experimentando, ni a la crisis pandémica que no parecemos poder dejar atrás, más bien hablo de todo ello y de mucho más, culminando en la agitación social que se respira desde hace un par de años. Esta ya se veía venir desde hacía tiempo pero parece como si el esfuerzo que estábamos haciendo por entendernos se nos escapara de entre los dedos y ni siquiera quisieramos intentar aferrarlo. Esta desgana cobra más fuerza gracias a que cada vez es más difícil perseguir mi sueño, ya que me siento invalidada por el entorno social y, sobretodo laboral, en el que estoy inmersa. Como psicóloga, mejor dicho, graduada en psicología, es difícil mantener la fe en que estás haciendo lo que quieres hacer cuando hay trabas a cada paso del camino, y es aun ...